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lunes, 1 de mayo de 2017

Reseñas






PROPUESTA.

“fuerza y brío danzan en mi espalda"
Miguel Esteban Martínez García


Un poder excepcional radica en la obra de Miguel Ángel, en ocasiones son suaves trazos que van afilando los aspectos de la realidad, enigmática y que nace de una posición visionante y encajada para ese truque vital del artista con su entorno. Se podría definir claridad y firmeza.

Esas dos formalidades patrocinan la construcción de poemas, como lienzos, cargados de un infinito e interminable aleteo con el juego pasional que queda alterado entre la belleza de los ángulos construidos. Hablaríamos de un humanismo fruto de las semillas cordiales que se imprimen con serenidad.

Ese reposo en ocasiones vuela hacia la huida del marco espacial y son como una transfusión de trazos que en su evanescencia velan para llegar a un alimentado simbolismo que se fusiona con la propia vida del autor. En definitiva una poesía de alto desarrollo plástico que interpresa sueños y perspectivas conexionadas con ese azar que es la vida desmenuzada,un intento de formalizar interpretaciones de la materia. El sustrato final es magia personal y bellamente desafiante en todo el poemario.
luzyabsenta 


Reseña de María Margarita Pérez Vallejos, poeta, Chile:

Opinar sobre lo que escribe un poeta es algo tan subjetivo, porque cada lector que gusta de la poesía, al momento mismo de leer se abstrae de todo lo que no sea su interés en ese momento.
Me deshago de los lazos de amistad, afectivos y de todo orden, para decir lo que siento:
Para mí, enfrentarme a un poema suyo, hace ya varios años que empecé a leerlo, ha sido un desafío lectoral y caminar de la mano de sus letras, porque desde entonces hasta ahora, ha cambiado para mejor, ha aumentado su léxico, mejor dicho, es como si hubiera optado por lo surrealista y tal vez, sin darse cuenta. No me refiero a la poesía de los años anteriores, porque la obra que ahora presenta es lo que van a leer y es a ésta a la que me refiero. Para hacer visualizables mis palabras, digo que para mí, tener su poema, es como mirar una montaña, no tal alta, pero sí, respetable y organizarme bien para saber cómo voy a escalarla. Cada palabra suya hay que ir guardándola como piedra preciosa porque en algún momento, está va a unirse con el sentido preciso que la acompaña. Se puede llegar a pensar que es a veces un poco repetititvo, desconcentrado. “Trabajo con imágenes” dice y sí, a veces abundan y el lector se recrea en ellas y es tanto que por momentos pierde el eje, la columna vertebral del poema, porque Miguel Esteban se escapa y hay que seguirlo para saber cuál es el juego de su inspiración. No siempre es así, porque en otras ocasiones, sus versos están ahí y tan ligados en temática unos a otros, que sólo hay que dejarse llevar por ese espectáculo de imágenes, entre metáforas bien diseñadas y entre imaginaciones de una sola esencia. Hay segundos, en que uno como lector piensa: ¡pero cómo es que se le ha ocurrido escribir de esta forma, tan bello, tan humano, tan ayer y tan vanguardia! A veces las palabras, parece tomarlas de su memoria colectiva y las utiliza a su manera y a su manera quedan bien. Tiene un ilimitado amor a la belleza como creación y esto hace que un gusanito se convierta en príncipe; que una babosa sea la reina y todas las caléndulas del mundo, conviertan al Sol en un Astro bígamo, porque ha contraído sagrado vínculo con todas ellas. Leer a Miguel Esteban es fácil, pero comprender su poesía no lo es tanto, si no se pone el lector a disposición de un mundo magnífico, misterioso, apasionado, mágico. Incomprensible a ratos. Caminar por pasillos oscuros, a veces y reencontrarse con la luz en el siguiente verso, bajo un árbol con muchas ramas y estar seguro que por ahí, palpita el corazón del cuervo Miguel Esteban. Se ha encontrado su poesía.












Sobre Destierro del abrojo Breve antología. RESEÑA de mi amigo Manuel Jesús Gonzalez Carrasco
Aunque todos escribimos lo que podemos y no lo que queremos, Miguel Esteban Martínez García ha hecho un poder casi sobrehumano queriendo, al fin, recopilar once años de poemas. He dicho sobrehumano porque no es lo mismo escribir sobre una mesa que sobre una piedra, ni hacerlo a la intemperie que al calor de la calefacción, ni tampoco en la desnuda oscuridad que a la luz de una lámpara. Este joven poeta, sobreponiéndose a lo que muchos damos por sentado, ha creído tanto en sí mismo que ha sido capaz de escribir durante once años y darnos hoy esta "Breve antología. Destierro del abrojo" por ambición y empuje.
"Destierro del abrojo. Breve antología" es un poemario repleto de estampas que se nos escapan entre los ojos y nos deleitan en la sangre creándonos imágenes que bien se hilan con el viento (".... hoja de chopo/ mecida en vaivén de viento vocal....) como se sueñan en pesadilla ("... y el ayer ser aciago sueño/ cubierto en verde hiel...). Sus poemas brotan barroquismo posmoderno creando un molde en nuestro pensamiento que surge de los versos, teniendo la sensación que la realidad comienza con el lenguaje. No es sencillo para el lector adentrarse en la frondosidad de la poesía de este autor, debe uno dedicarse en cuerpo y alma y deslizarse al tiempo entre los versos para confundirse en la Naturaleza, leitmotiv en la antología, y el onirismo que nos lleva y nos trae, nos deja y nos cobija, en las páginas de esta selección poética. Miguel Esteban Martínez García nos regala la palabra desde una presencia siempre armoniosa (también contradictoria y zigzagueante para embellecerla) con una dualidad que muchas veces nos dejará perplejos. Dice: "....llegó mi momento/ de nada carezco, soy real...." y también ".... no te esfuerces, jamás podré ser realista...", nos habla de la realidad a dos voces porque sólo esa sustantividad tiene enclave en el cosmos del poema y las afueras son pura nada, hojas en blanco. Y es que el poeta desea ser tan autentico, granizo y huracán sobre una tierra yerma, y agua límpida y tierna hoja de chopo sobre suelo fértil, que surge un delirante devaneo henchido de belleza.
El joven poeta tiene que crecer, pulir sus aristas para su presentación de largo en sociedad, pero su insuperable transparencia, su afán por la desnudez lírica, tiene el nombre de su libro antológico: "Destierro del abrojo"; cercenados ya el cardo, la zarza, la ortiga, volverá a lucir el vergel. Un libro verdadero.
Kabalcanty. Octubre 2016.
Para mi proyecto, "El sueño de mi Carcoma" ,por María Margarita ( elisalle)

Si una pequeña caracola guarda en su seno el corazón del mar

¿Cómo no ha de haber un corazón que cobije la poesía de Miguel Esteban?

Miguel Esteban Martínez García es nacido en matriz alcalaína e hijo adoptivo de Castilla.Situación que se da demasiado entre los talentos. No necesariamente debe ser así, pero el artista debe trasladarse continuamente, para ir llenándose de la savia de la existencia.

No es la idea extenderse en este tipo de cualidades tan propias de una persona y que no interesa demasiado en la explosividad de su obra.

Lector apasionado de las obras que hablan de la belleza de natura. De pequeño, su mirar atrapó el movimiento, el color y la tersura de una pequeña flor, nacida de semilla de Dios y quedó fundida en su retina por los siglos de sus siglos. Recuerdo un pequeño libro que vi en sus fotografías y era algo así como: “El lenguaje de las flores” .
Ha continuado su búsqueda en Antologías de relevante importancia atemporal. Admirador asiduo de la poesía de Manuel Machado y Gerardo Diego. No dejo de lado a Ramón María del Valle-Inclán, que tiene una motivación circunstancial en su crecimiento. No puedo dejar de manifestar, que me sorprende su rápido crecimiento, como si fuera una planta de maceta bien cuidada, a la que no falta agua, sol ni cariño.

Sé de sus versos desde el año 2012 y muchos de ellos ya estaban escrito desde antes. Confieso que entonces su obra me pareció en extremo muy extensa y con detalles que nada tenía que ver con la poética, pero sí, eran rescatables muchos versos en que la metáfora era princesa y hacía despertar el interés por continuar leyendo hasta que otra vez desaparecía.

La poesía de Miguel Esteban Martínez García no está escrita para lectores con prisa ni reloj en la muñeca. Es un petit bouché que se degusta y para eso debe regalarse el tiempo. Saborear cada palabra, cada verso porque en ellos se ha quedado preso el mundo. La tierra, su fruto; las plantas en brote, su delirio; la flor en sus colores, es el único ropaje en su desnudez del alma.

A veces me pierdo en su enojo con la existencia y no porque no entienda, sino es porque me identifica y lo identificatorio a veces duele: ¿Por qué lo dijo antes que yo? Y sale al paso el ego, propio de los artistas o por qué no decir, de todos los seres humanos. Sus imágenes son vivas fuentes de extravío placentero porque tiene voz el agua; tiene eco la serranía; rugido de león, el viento que despeina sus cabellos que emulan a mis trigales. Hoy, su metáfora ha subido de linaje para mí y es reina en la poesía.

Lector:

Si hoy puedes comprender cómo es que guarda una pequeña caracola el secreto del mar, sin duda, podrás gozar tu corazón en el mundo ficticio, fantástico, real e irreal; el pasado, presente y la mirada futurista, que encontrarás en los versos de Miguel Esteban Martínez García.

Algunas palabras sobre mí:

Nací en acunada en palabras y cantos de dulce y agraz. La escritura ha sido mi escape desde que las manos de mi padre, guiaron las mías a aprender las primeras letras. He cumplido las misiones que me impuso la vida y hoy dedico mi tiempo a crear con más soltura para las generaciones presentes y venideras. Cuento con tres pequeños poemarios, bastante artesanales pero muy bellos porque me han costado sudor y lágrimas. Todavía no fue sangre.

Gracias Miguel Esteban por entregarme esta religiosa misión que espero sea de tu agrado o puedes corregir. No dudes en decirlo.


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