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viernes, 4 de noviembre de 2016

Sincera comunión de filos



Trepo el angosto filo
de mi torre desdentada,
era un rubor de estrella
solitaria, negra, hiriente
lanzó su espada,
fulgor brillado entre sienes,
plomo de nube
esta tarde ceniza fue,
chuzos de vida,
estáticos frentes del verde,
un carruaje de otoño
que no se vence,
ardua torre mi pasión desmedida,
entre sus curvas de encaje,
brillo de mujer sin engranaje,
limo mi nervio
por fulgores de sangre,
hierve, hierve
soy hombre
pienso que fugaces atrás
si el planeta hubiese nacido un día
esquilmado en seres
solo con ella y yo
la supervivencia del ser humano
estaría a buen recaudo,
vida de mi feudo
mis abrojos nacientes
fuente en extasía que mi letra abría,
granate lustre olvidado,
mi locura a buen recaudo,
es negro este río en tinta marcado,
cumbres de punta y filos
derechos a estas cuchillas de versos,
horizontes malvas clavan
lloran flores el sentir de la belleza,
que mis ojos sangra
una lágrima como el brotar de una luz pasajera,
como enraizar tu imagen en la retina,
un sentir para toda la vida,
el admirar arde con gasolina,
tu imagen recorre cada parte
y a veces recorro los parajes de la soledad,
sólo encuentro que no los quiero
porque yo te conocí,
y sin ti,
sin ti el cielo y la tierra se juntan
y no hay espacio ni oxígeno para vivir,
los mares caen de las nubes,
el gris se perpetúa,
no hay belleza en mis ojos sin ti,
todo luciría de ocre,
mis sentimientos no tendrían cauce,
el aburrimiento sería pleno,
no habría moción para levantarme en la mañana,
ni tendría estas ganas de ser mejor sin ti,
mi perdición mi bálsamo de lo sentido,
eres mi flamígera llama,
un fósforo y mi hoguera,
mi destapada quimera quieta,
con nombre de flor,
con azares y suertes
entre mis ganas de saberme tu último hombre,
trémulo fuste entre sarmiento y vid,
mi azada me alza hombre de bien,
diestro mi coraje para ser yo
no necesito traje,
hilvano mis venas porque yo soy sangre,
gracias mis Dioses
hoy soy invencible,
el amor con Margarita me desviste,
hasta ser carne de poema en su lengua,
yo soy de ella,
y ella es mía,
como una comunión explosiva
de luz y estrella nacida.
Sin ella para mí no hay belleza,
no hay vida.
Estoy enamorado
y siembro mi campo.




El Castellano Evasto Tellano

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