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miércoles, 9 de marzo de 2016

Crepita el cementerio

Crepita el patio de los difuntos 
un son de elevado amor a su tierra,
en albor el sonido de un cuclillo siniestro,
amansa, corre y avanza el despierto grillo,
lejos de leones se oían sus quejumbrosas voces
un clavo y una hoja sin pulso,
para el café de los poetas muertos era yo
un muerto despierto,
por un crimen de necrovisión y flores irascibles
lloran las tierras de Nelumbia 
sus albores en lindes,
el silencio que cruzaba el cielo,
yo estaba allí despierto
como cada día sediento
sentía la sed correr mi tapia,
me anclaba un beso al sonido de la penumbra,
me creía libre no lo era
por un crimen de flores estaba yo allí
sembrado en la tierra,
océanos abiertos de la vida me cuentan
de mi pagana estructura,
sed de arrojo
ojo de un ojo nacido del vientre de un cuervo,
cuando la noche debe huir de nuevo
yo estoy allí despierto
bramando el sonido del grillo
mi manifiesto entre locura
y escalofrío de niebla y bruma
para cavar mi sepultura

en la acequia llora mi ojo de sangre,
ojo de su ojo por descubrir la verdad,
que corre que vuela 
de la vereda a la rambla 
entonando una sonata siniestra 
por sus rayos a la aurora clavada, 
injertada mientras avanza 
una ténue sombra de lo que era
poeta maldito que llora
por un crimen de flores sus tierras
en gemido envuelto
por el despertar de un grillo,
se despiertan de la tierra sus tambores
bailan los muertos al son de sus flores,
despierta el frío raso de este invierno,
que todo lo cubre su tenebrio,
sigue a lucifer la tijera con su espejo 
encima del pentagrama
con sus velas canta la subrepticia allegada
cuando tu luccifer estabas con ojos abiertos
clavándolos en la sien
yo escuchaba el requeté de los fusiles
me iban a fusilar
y en el paredón quedó mi flor de sangre
y quizás mi vida 
rompiendo el viento de la munición
que agujereó mi cuerpo
ahora estoy solo aquí de nuevo
y lloran las tierras de Nelumbia 
por un crimen al son de mis venas acabadas
la sepultura de los campos me empaña,
me acompaña,
yo desde el otro lado 
le seguiré cantando 
a mi amor Margarita,
voces suenan de la ultratumba,
destellos pusilánimes que se van acabando en vilo,
buscan luz cuando ellas la irradian,
mi subrepticia corre por la avenida,
sí esa de la sangre y el maullido de plata
a una luna pasajera de invierno,
el cuervo come un ojo del cadáver 
del guerrero caído en combate,
mientras nace un ojo del ojo

que se eleva a los cielos
graznando yo soy forever
sonidos irradian la distancia
otra noche llena de lápidas
esperan mi fría caricia
o solo esperan durmiendo a mi subrepticia,
no lo sé mientras tanto yo seguiré agonizando
mi dolor por encontrar mi nueva vida
que no tenga sed de sangre
ojo de mi ojo que todo lo ve,
soy siempre eco del silencio,
para acampar yerto mi campo muerto.

Dilo es como una furia que avanza
y quema mi cuerpo
es mi amor corriendo tu cuerpo
es como una furia que avanza a llegar a ti
mi mujer,
una furia que ahullenta forma, vela y destruye
el amor de mi entraña hacia tu persona
de mí no te escapas en esta noche invernada
es una furia que avanza,
y de tu ser se apodera,
te amo dilo de nuevo.




El castellano

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