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jueves, 18 de febrero de 2016

Cabalgando a la novena estrella

Resumo en el borde del papel
mi ilusión cayendo como ayer
buscando el brillo,
mentiras caen del nido,
todo lo que yo siento viene tejido del cielo,
cuántas noches te esperé,
intentando asesinar al tiempo de ayer,
no era tiempo de abandonar,
cuando la sombra se bebió el miedo
y quedaron gatos afinándose en mi tejado,
todo se guardaba bajo la almohada,
era tiempo de renacer
cuando la noche comenzaba a sonar
y el miedo a brillar,
todo comenzaba marcha atrás
la lluvia cayendo hacia arriba
las mentiras lejanas
estados de la conciencia
y su soledad dibujada,
jamás fue tiempo de abandonar,
al respiro fugaz lanzo mis ilusiones de viento
para acampar el momento,
no necesitaba sentimientos
para estos sueños caídos
bastaban mis nuevas visiones
y sus sueños ardiendo,
se sostenían en el eje vertical del rey lucero,
tiempo enfrentado y su ilusión infectada
por el eco sordo de la luna añil,
distancias carcomidas que dibujaban el suelo,
yo no estoy hablando es mi visión de luna llena
que se queda arriba,
para comenzar mi subrepticia,
eres mi hombro, eres mi fuerza,
esta noche impuesta sin tus labios,
sobre el tren de oscuridad
solo en soledad de nuevo
cabalgo firmamentos y sus astros sedientos
todo lo visto polvo de luceros,
ilusiones colgadas del brillo
y sus flecos resguardos tibios del universo,
espada al cielo azul teñido de hierro,
por los astros canto de nuevo,
por la guía jamás carcomida la línea del ocaso
y su caricia condeno a los que no son de mi estirpe,
solo y la soledad se comió mis venas
esta noche invernada,
para afinar mi caricia
al firmamento colgada
necesito de ti para subir mi luz al cielo
necesito mi luz para colgar mi puerto
de la estrella mayor
para volar resquicios opacos del universo
y extender mis alas de cuervo,
solo allí que se detenga el tiempo
y mis enemigos queden presos de mi luz
que les absorbe,
es tiempo de ser polvo del polvo,
de encender el astro apagado,
enamorar al astro de amaranto,
quedar mi ilusión colgada al viento,
derramar mi verso fiel de caricia al firmamento,
bajo aguas subo tremendos firmamentos,
anclando mis versos a la luna de plata
que los Dioses verán mi esposa,
silencio tejido en el borde de la ola,
en el umbral que de malva quedó
bajo mi beso encontrando
la creación en el cielo,
siendo libre en ventanas al pasado,
quieto en las aguas,
silencioso desplegando mi canto,
rejuveneciéndome a mi mismo,
por los siglos que me vieron
tiñendo de malvas el cielo,
esparciendo de las flores su aliento,
es hoy día de esparcir al viento
el amor que llevo dentro,
miel para este guerrero
que alza a la sombra primera su aliento,
cabalga el horizonte preso
de sus flores de invierno,
todo tejido de sus venas al cielo,
caballero vestido de tu sonrisa,
brujo cuervo desvelado sin miedo,
por los siglos construyéndose su reino de nuevo
fiel de temblar el verbo,
de acuñar firmamentos sedientos de nuevo
a letra, garra y arrojo
estoy mirando su sonrisa
por mis alas la sinfonía,
fumando mis cigarros,
volando mi ventana,
prendiendo fuego a los astros,
llorando avenidas del diablo,
buscando oscuridad que prenda mi ayuda,
yo no estoy caído, estoy elevándome a la novena estrella,
mirada de vida,
mi grillo blandiéndome muerta la hoguera,
mantenme profundo en esta ruptura del universo,
alzaré mi verso prendido de las flores,
acuñados sus albores
último hombre que se mantendrá en pie,
por las ilusiones acuñadas fugaces,
por la tierra y sus albores,
por destruir este miedo y sus razones,
no necesito vestirme de brujo porque ya lo soy,
vengo a descubrir mi inspiración fulgente
por el azabache que llora la noche,
por mi río llorado en brea y lágrima de ascua eterna,
soy yo quien destapó al tiempo
de sus cadenas de formol
quien se reveló a la creación,
hoy resumo en el borde de la hoja
mi lágrima sin prisa
sólo un deseo iluminarme a este cielo de invierno
y quedar fiel guerrero de la luz,
para asesinar al odio
y su fugaz instrumento de destrucción,
redención queda consumada
en alzarme a aquella estrella mi dolor,
en tu vida voy a quedarme
por los siglos
nadie podrá a mí destruirme.




El Castellano y Leannán-Sídhe

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