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domingo, 18 de febrero de 2018

Iris de campo



Adormidera pulcra entre la retama,
amapola esquiva sangre de la tierra
nacías lejos de la tierra que tú querías;
la fé mudó sus caricias
sobrecogido el triguero espárrago.
Serpeo el camino de Humanes,
el reino florido por tejer,
jacintos de botellitas azules
recuestan gramas del lindero
entre espinos amarillos del olvido
yo hablo con zarzamoras de rivera
del Henares.
Corrihuelas abren nuevos sentidos
bajo sauces y olmos viejos
grajean tordos la vida del endrino,
caracoles que trepan el abismo
de savia recia, dura.
El alacrán pasea la represa
cuando la araña lycosa encuentra presa.
Espartos y retamas
prenden su verdor al monte.
Cardos y carditos de dama
tiñen blandiendo su horizonte
anual.
Cadillos invaden el yermo,
de hinojos y dispersos plantagos,
boquitas de dragón, perritos
que juegan con el viento.
Un ligero testero acoge raíz
a una flor de Odín
caléndula silvestre
flor de difunto que resiste
entre embistes de tiempo,
y heladas grises.



El Castellano

sábado, 17 de febrero de 2018

Frío en la sombra




Vengo de la noche
desterrando sombras
cuajadas, amilanadas
en un tranvía
sin freno obtuso.
Destilo mi figura
y un brillo
se apodera suave, displicente.
Encaro faroles intermitente,
intransigente
acaso soy gente,
una vil lechuza
posa mi mente, como muerte
quizás destino.
Retracta los bordes del cielo.
Desembocadura que me conoce.
a tierra a esperar
que desnazca el viento
tibia frente viva, batiente.
Labios grises soñaban
por la madrugada
un cristal
que hiende fuego.
Rumor de fauces jóvenes,
en mares sin camino
ni memoria.
Espigas de la nocturna grama
abren su tinta de huidizas voces
y rueda el astado universo sereno.



El Castellano

Sujeta la dicha




Diáfanos estambres
gozo en pórfidos enjambres celestiales.
Miente la dicha,
por delinear relucientes estelas:
lanza busca vida aspirando
este jardín
que mi sangre fluye,
mármol seguro
en germinante realidad
esquiva.
Frenesí de alta luna,
tibieza reluce mintiendo,
por el astro
que ya no fulge calmado.
Llamada en sangre de anhelos,
rodeada luz, en buque férreo.
Sajadas ilusiones se bañan
en esta tierra que ya no circula;
ni conforma torres
sin velo o despedida.
Girará el rostro  en peñasco,
la araña será
corazón de mi carne,
flotando las flores frías.
Polvo o sangre,
viviré mi tela.




El Castellano

viernes, 16 de febrero de 2018

Criaturas en el alba





Introducción:
No soy más que yo mismo no creo ni en médicos,  pueden decir misa es su oficio y negocio.

Vivir bien o mal no se elige,  peor creer etiquetas, esclavitudes de médicos bajo su dogma propio,  cada persona es un mundo y escupo a esta actualidad y sociedad impersonal,  tanto tienes tanto vales,  mi sangre y mi espíritu crepita y fulgura hasta cegar,  no temo al mundo ni a la maldad valoro más un ser vegetal que a alguien que no sea familia o de mi estirpe.


estigma
nombre masculino
  1. 1.
    Marca o señal en el cuerpo, especialmente la impuesta con un hierro candente como signo de esclavitud o de infamia.
  2. 2.
    Marca o señal sobrenatural que aparece en el cuerpo de algunos santos y que es signo de su 
  3. participación en la pasión de Jesús.


Alba marcada sin aurora,
luz en inocencia de flor silvestre
al pálido fulgor de estrella
sobrecogida.
Cristal puro de oscura mano,
Nacen virginales céfiros
ruedan laderas suaves
que grama blanquea,
destino de esta infame senda,
vivir acabar sorbo de postrer respiro.
Azur marcado nacidas estas criaturas vespertinas
de celeste insignia.
Por cuántos labores los ojos desplegaron,
secuelas flagran y caracolean,
soterrada la ventura,
un prado arrancado a la semilla,
una dicha conmensurable,
ajuar lumínico de espíritu,
árbol de ceniza vestido.
Destellaba la rosa-cruz rendida,
sus nueve caídas.
Sotos sin prisa arañando la retina;
calma de Dios personal
y sus heridas.
Imperios de ojos cerrados,
aguerrido albor, vestido
en sangre de brea,
yerta, flamígera, ascua prendida.
Injerto de toda soledad anquilosada,
sin quieta estampa fría,
procesos de procesionarias
en quitina sulfurante
que ellas caminan.
Mariposa negra y gris de ademán
nocturna venda que el ojo
no vea.
Abre el mundo
un soturno caballito del diablo,
estas criaturas esparcen destellos febriles
son sensibles al tacto
y desvanecen entre ocasos,
destierro en hierro de sangre,
sus almas duelen
sus vidas huyen.



El Castellano

Sinestesia tangencial



Quiero tu nombre en el pecho,
aplastar pestañas de mentira,
abrir bocas a frágiles, febriles
lombrices azules
de mis ideas.
Capturar el idioma del azabache
y sus rayos negros;
germinar en barro de algún beso
al candor de este frío
en viento moteado
entre gritos de niebla
embeberme de la sangre de piedra,
con implicado, áspero musgo erizado
este pez de ámbar que fluye
a concavidades del sueño sin gemir.
Mitad invencible de tus muslos férreos
lluvia de mi tierra
en cal y canto segura.
Pólvora o besos púrpura
ágata de esta musa cristalina
de infinita turquesa
que yo quiero.


El Castellano

jueves, 15 de febrero de 2018

Umbría violeta noche



Amor o muerte bebe sigilosamente
deseo en los ojos de una hoz de hierro,
a la mentira de savia que desliza
melancólicamente el claror
de ascua que mueve que guía
tu furor encalmado,
oponte como nube al clamor
que libertad abre tu saliva.
Mi corazón ya fuera se ve esquife
bajo azul que radia flores en su venta,
campo abierto era tu esencia desnuda
por cuantos vuelos amparó tu mirada,
por cuantas secuencias interminables
se alzaba tu dicha,
por cuantas voces tejían mi desquicia,
¿dónde acunar lo triste?
venas reparten lustrosos
rostros como eclipses,
asegurando vida
al granate engastado
de noches que aseguran muerta
nuestra luz.
Somos péndulos del número
que guarda la brisa,
Cósmica azalea en carne humana,
acaso bastaba.
Mi sangre coagulada en cobre nativo,
mis venas de agua preguntaban a mi corazón
si era piedra,
o verde hiedra casi viva,
trepando tu sonorísima furia
de tu altísima voz congelada,
este ojo celeste vence que gira
asaltando la tierra
que hoy nos vio sus hijos
como raíces oscuras
tupidas en umbrío tomo.



El Castellano

miércoles, 14 de febrero de 2018

Efímero cuchillo




Soy esclavo libertario 
de este alma 
que conoce un cuerpo, 
cuando sucede gramas florecen; 
cielos se empañan 
de malvas florecidas, 
el fuego se rinde sin ascuas
luz acompasa ideas. 
El mundo se da la vuelta 
erizos seniles rinden 
sus erizados filos, 
sombras se bañan 
en fuentes que blanco tiñen, 
no hay represalias,
 ni destellos de luces 
todo gira en esfera de unidad, 
las rosas dejan de ser adoradas 
porque caminan, 
nada se detiene 
todo reza al vestigio origen 
cuando brilla el tiempo 
el alma canta en cuerpo, 
hilvana sentires de cromo, 
la vergüenza se anuda 
y no quiere despertar, 
cardos amamantan jilgueros, 
colorines de intransigentes vuelos 
hacia la paz del campo, 
que bebe verde, 
la rosa no quiere tinta, 
ya tiene sangre, 
las margaritas a envidia 
de crisantemos 
aportan lenguaje al difunto 
como final de camino 
que el amarillo era blanco 
silbaba una caléndula. 
Y el sol no era sol 
porque no nació en tierra.



El Castellano

No hay que regar hoy































martes, 13 de febrero de 2018

Rosa con una nota



Una flor con una nota:
Hoy te sentí.
Y comenzó la historia
de la vuelta al final
sin comienzo,
de un verso que te descubrí
como tormento despierto.
Vuelta al inicio de mi sentimiento.
Cristalina crisálida
de la luz que aploma
río de reflejo
dedos en dorada arena
que tu filo de tez ataca
goza sufriendo combatiente,
goza crepitando que aplaca
vértigos vestidos de luces.
Montañas vividas escarpan
refugios de tu mejilla intensa
roza tu seda de piel
corajes nacientes
estremeciéndose guardando
el pino opulento,
dicha perfecta o creación
transcurrida;
pájaro que vuela a tus riveras
rueda mi universo perplejo
de turbia honda.
Púrpura o acaso doncella escarlata
apuñala que exalta
tu mirada,
esta lengua de luna oscura
excelsa idea de refleja
mente que reflecta.


El Castellano

Eco se rezoga





Linde  inquieto, sus voces acuña.
Flor cautiva, el sosiego incuba
en crisol místico que perdura
su rústico anhelo,
tomos de su tierra vencen
por moldes de arena
y dehesa.
Cantara mi pecho de cristalina bóveda,
que la noche escapa
más allá de tu pestaña curva
haciendo cuña de tu hermosura.
Lo que atañe de la bruma
para que siempre sea  gris.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño
claro, amilanado, deshilachado.
Desnacer pudiera
con pies de barro.

Cantando en la tubería
hablando por tubos
que voy picando.
Cresterías por notas de letras
fugaz baile de estambres.



El Castellano

Onírico crisol



Vida borde de arena, tartamudo
al servil gozo que afluye
el mediocre segundo.
Dioses me libren
de estupefactas vidas de un día,
mis briznas hablan entre ellas,
bogan tiradas danza arriba.
Ecos en secreto verde;
número de amor que afloja
su vil temperamento
en mitad del camino
que odio vence
por esta cicuta de viento abisal
que oídos encaja
al pie dulce de flores
y su amarillo cosquilleo
de estambres.
Espina de este campo de áspides
por cuantas corolas florecieron,
cabellos de tallos que caminan
sol rudo recibe mi amor
áspero, intangible
como escarabajito leve
que se alimenta de la flor.



El Castellano

lunes, 12 de febrero de 2018

Hacienda desposeída




Fresco sonido yermo,
o fresco dosel de sombra.
Día anclado, perpétuo
sin brisa o ideas
de un castizo ayer, olvidado.

Sentimiento que tiene bordes,
sin pecho, ni barrotes de represalia
viaje arrastrado en llama de candelabro.
Nadie me conoce en la otra muerta orilla;
vivo en la densa bruma espectral
donde letra hace nombre
como joven rosa de tinta
dolorosa, batiente,
como el viento sin muerte
hojas de esta tibia sangre
acaso pena de imposible, abierta rama.

Vendabal extinto
queriendo los sufrimientos de luz
que buscando oscuridad empujan.
Mirando al duro Clavín
iluminado de noche
labios unidos en espasmos
que blanquean
mi tinta despierta
que grita su clara secuela,
que su sonido alumbra.
Añil amarillo
entre fauces sin haz meditado,
hablando sobre el que ríe último
piensa más lento.
Insubordinada estampa
el verde mis ojos
anhelantes.
Insomnio perdido
¿tienes miedo?
Solas miradas
del abisal oscuro
desposeído;
yo con cristalina fuente
en fuego hiriente.



El Castellano

Ficción sin saco



Final sin comienzo anunciado.
Pulcra soledad entre espadas
¿acaso yo cobijo?
Profundo destellaba
duda curva si golondrina
errática, cernícalo avizor
o cuervo de tierra,
tenso en la cuerda
que todo devenir sostiene
ojo flagra que exime su libertad,
por sotos y forrajes
que alma anidan.
Tordos escarban, me nacen
lombrices de ideas azules.
¿Qué fue de lo perdido?
Marchó a un abismo silencioso
de larvas carnívoras.
Se acicalaron sombras
en añil espejo hiriente
yo no era, yo soy.
Como silencio de haz ultrajado.
Tímido reposo de amapolas
cantando a su terruño grillo.
Idioma soterrado, alzando
que por una flor no pierde
la estampa.
Silbos de neréidas
entre rebaños de peces
habitaron altos árboles,
cenizas fluidas del transmigrar
de tierra, almas a esperas
del venidero eclipse
que dé ojos.


El Castellano

domingo, 11 de febrero de 2018

Prendida razón




Inexorable abismo
de letra marchito;
Hijo no eres obra,
creación empedernida,
del rayo de sol.
Curtido, voluntad recta
y dispuesta,
sólo eres comienzo,
tu devenir empezado.
Desde antes que pensado
origen marcado
Señor de señores eres
larva flagrante entre los seres.
Unión de forma y materia
concebida,
descanso de sosiego vespertino
entre cumbres.
Piedra de mi yermo germinando.
Amor pulcro de cristales
asolada esfera afable
alambre de toda idea.
Eso eres, Hijo del comienzo
multiplicando por ojos
nuevos comienzos asidos,
tu padre no soy yo,
un mero impulso de pluma,
tu padre es esencia de todo dios,
y no tiene comienzo,
es la perfección
hecha destino, azar del origen
de unión de materia y tiempo.
Un devenir que nos unió
cielo y tierra 
para complexión de carne
y alma pudiente. 
en único
camino de encontrar
la perfección.
Llamada razón 
del conocimiento completo,
somos tránsito,
somos movimiento
de dictada posesión.




El Castellano

sábado, 10 de febrero de 2018

Vanguardia II






I:

Mitad luz, 
mitad descampado oscuro
hondo esquivo tajo rutilante,
se besaban dos sombras
apuñalando su violeta.
Dulce, postrado
de retina escarchada.
Vida de una vida asolando.

II:

Fragor de estallido,
por almas crepitan su sentido,
angosto al paso del tiempo
en calizo terreno despojado,
dueño de la tela
y el vellocino de esta araña.

III:

Dos muelles se querían,
sobre silla dorada
saltaban alto como el nombre,
dando de sí la extensión
del aire.

IV

Infinito cerrado a solas,
desdén consumado
del colapsado ocaso sembrado,
vida de tu saliva que fluya,
fértil lluvia bajo mis pies,
piedras y su aliento perpétuo,
estrellas levantan.


V:

Cristalina de fuego
que deshace frentes
púrpureos ojos dementes,
descubierto haz
soterrada esta desquicia
yerta, iluminada 
de visión clara.



VI:
Vorágines de trasiego,
una letra en la hoguera.
Sangre de mi quimera,
abre llorando
que blanquea
su nueva tierra.


VII:

Ensordecida siega
del mañana;
sudor que acampa,
espiga y su filo de alba.

VIII:

Perdida media noche
al furor de candores,
esquiva levantaba
por cuantos resquicios,
su soledad habitaba.


IX:
Hilvanando suspiros
en rejas, rectas porfiadas,
sus ademanes suaves creados,
flagrando ajuares disparados,
supervivencia temida de la caricia.



El Castellano

Amapola de pecho abierto




Es por este latido de tierra
que mi alma no se encuentra
ni busca destellos de cielos soberanos.
Otra carne huye,
otros ojos, otra sangre no adhiere,
destino trémulo, voraz
de pestañas en crisol
de soles pudientes,
disfruta el idioma del silencio
que yo estoy danzando en una canica,
por cuantos relojes me han marcado
la frente fría acrisolada
en fugaz idea escita de sombras y niebla,
falange desertora a dirigir razones,
entre corajes florecientes
y sus ababoles que arden
su sangre de tierra joven.


El Castellano

Latido desertor




El mundo 
es mundo fragoroso, 
o resquicio ténue veloz, proscrito, 
enajenado; donde la bondad 
no encontró 
cobijo de su calibre de munición,
no es sino destello en confusión 
y raudal ardiendo en tormento.
El odio destroza sus entrañas, 
más rojas que granas de herida abierta. 
Mata, mancha, agujerea sienes 
de humilde acaso ávara tierra 
y arrastra a sus vÌctimas 
en el oleaje fangoso 
de su furor esquilmado. 
Los hombres se buscan 
con pulcro oleaje de maldad 
de cernícalos señores. 
Se les oye pitanza 
en la noche iluminada 
por los rayos que Marte ciega.
Los pueblos se detestan 
roídos de chaquetas en insignia 
vapuleada.
Los individuos se detestan 
se oyen ecos de sus latidos desertores.
Ya no respetan nada 
acaso sombra cubre su alma, 
ni siquiera 
al vencido que yace en la tierra, ni 
a la mujer que implora llantos fríos, 
ni a los niños de ojos abiertos 
a los sueños 
y sus quimeras dulces 
no despiertan.



El Castellano

cita y fuente León Degrelle: ''Almas ardiendo''

viernes, 9 de febrero de 2018

Golondrina

Dulce alma, no hay miel fruto del amor
que te crease,
no hay cielo ni cigüeña, que belleza de tu tamaño
entornase,
al cristal hiriente alzo
mis agravios y señales,
dignas del carrizo del mar más sereno,
encumbradas pestañas que quieren mirar,
altos sotos sin hacienda
siendo naturaleza,
desdén erosionado cabalgas
una sempiterna luna de plata
cobija mi sentir en tu caracola
de serenidad repleta,
al encuentro que te presto mis ojos
y me devuelves dos flores,
altas, soturnas dignas de tus bellas frondas
por las que perder a mi gato negro
y algo más, perder mi tristeza, por tu risa.



El Castellano

miércoles, 7 de febrero de 2018

Pasa para no quedarte



Abismo que se dispuso, que brega
la tierra, tartamudo deseo
ardiendo en ciego calvero,
de mundo lisonjero,
en frenética gota avance la faz
y sus fauces de plomo exigüen
al candor de luceros tristes
una noche que rueda ventanas
que lima mis nervios del acero,
buitres se acercan por restos de intelecto
cochinos bañan su felicidad
nunca se convierten en leones.
Polvo de estrella mis rudas armas
en mis manos pongo mis ojos,
transhumantes de libertad anquilosada, recta
ambígua danza del talento que fenece
mi espalda, por peldaños a una tierra
ligada a carne y fecha.
Fragor obtuso mis pestañas rigen
tinta de mi funeral escarlata,
acabaré sin irme, sin retozos
que transcurrí mis venas
siempre despiertas en rizada hoguera,
destino impávido, secuaz de negra ala y pluma;
al menos fuí su dolor congelado.
Al menos no miento
fui yo mismo, lo que quise ser,
fui dolor enjaulado,
de rendijas iluminadas
de versos por cristales,
serigrafía del tren que fue tranvía.





El Castellano

martes, 6 de febrero de 2018

Anisar tu voz en una caracola






Día surtidora de sombras,
noche derramadora de luces,
el día me hace del regazo
de una brisa, ilegítima,
ser al fin la semilla
que surca, avanza
y mece, que acrisola
desdenes de verdes fuentes
y latidos precoces.
Ser de tierra es ser hijo de luces y sombras
que arregazan sienten
y padecen lo que no tienen.
Esperando un cruel indulto de estático verde,
abrí mis manos reposando en mis palmas
la tez de mi flor con nombre de mujer,
me quiere y la quiero
derramada la febril gota
que exalta que enardece,
pasajeros del tiempo que no es mío.
Tomo su regazo
que por querer su utopía
venzo que nazco
custodio de nuestro querer preso,
abriendo sendero, un señero dicta
conquistar y destruir tu pasado,
entre torres de humo
que acrecenten la fábrica de nuestro mañana
soterrado.
Con vistas entre luces acolchadas
remitentes, complacientes sedosas
entre nidos precoces
de nuestro arrullo de espadas,
víctimas inefables
de lo que nuestro querer quiso
y pudo,
siendo de nuestra vida capullo.


El Castellano a 06-02-2018

lunes, 5 de febrero de 2018

Espina nombre de mujer




Hubo un latido 
vestido de áurea flor 
todo buscaba su nombre 
porque ella tenía corazón, 
resplandor seco 
por cuantas auroras conoció 
todo marchitaba sin voz 
cuando una espina le brotó 
dijo yo soy tu guardián protector, 
al beso su latido ofreció 
asi como no hay Rosa sin espina 
no hay rosa sin cruz, 
todo amor a la flor se ofreció, 
respaldos oníricos 
Rosa señor de señoras
que la belleza hacía nombre de ella. 
mi Rosa de jardinero capataz 
desvelando que sangre no existe 
para ofrecerla 
más que su fertil corazón.
 





El Castellano